20081114

UN POCO DE TODO


Esta época, en que se pone en tela de juicio el sistema educativo por su incapacidad para formar adultos maduros y seguros, es el momento propicio para que las escuelas consideren el estudio de la sabiduría ancestral de la Cabalá.“Si mi generación hubiera escuchado mi voz, se habría iniciado el estudio del Libro del Zohar a la edad de nueve años”.- Rabí Isaac de Kamarna,Notzer Jesed
Una transformación real y duradera en el sistema educativo requiere de planes de cara a las próximas dos generaciones, empezando por explicar a los jóvenes cuál es el significado de la vida.
Como científico y cabalista, habiendo estudiado y enseñado la Cabalá durante los últimos treinta años, estoy convencido que los retos que enfrenta el sistema educativo pueden solucionarse de manera efectiva. La alternativa está frente a nuestros ojos.El poder de la educación
La finalidad de la educación no es saturar el cerebro de los niños con conocimientos e información. La enseñanza debería ponerlos en contacto con el proceso especial que llamamos “vida”. ¿Para qué vivimos? ¿Cómo y por qué ocurren las cosas? ¿Exíste o no el libre albedrío? Las respuestas deberían encontrarse dentro del proceso educativo de nuestra juventud.
Poner a disposición de nuestros hijos herramientas prácticas para enfrentar la realidad cotidiana, implica ilustrarlos sobre las leyes que rigen la naturaleza.
Nada fue creado sin un objetivo preciso. Todo tiene una razón de ser. ¿Es lógico pensar que los seres humanos, la cumbre de la Creación, fueron creados sin propósito alguno? Por supuesto que no. El único problema es que lo desconocemos.
Si explicamos a nuestros jóvenes el Propósito de la Creación, cambiará su actitud hacia la vida. Comprenderán que si contravienen los designios de la naturaleza sufrirán. Por ejemplo, la Cabalá nos explica que además de las leyes que ya conocemos -como las consecuencias de poner la mano al fuego-, hay otras aún desapercibidas, pero que nos afectan, y tenemos la capacidad de descubrirlas. ¿No convendría, entonces, enseñar a los pequeños aquello que les garantizará un futuro mejor?Antídoto contra las drogas y el alcohol
La Cabalá explica que cada generación es más evolucionada que la anterior, tiene otros deseos, sueños, aspiraciones más altas, un nivel de egoísmo más elevado que el de sus padres. Los intereses del pasado parecen vacíos y sin sentido puesto que ya no satisfacen las necesidades actuales de la juventud. Por eso, rechazan la educación tradicional y muestran desinterés por la vida.
Tenemos que conocer el proceso y aprender a manejarlo. Sólo adaptando nuestro sistema educativo al nivel de la evolución (egoísmo) de nuestros hijos tendremos la posibilidad de transformar el deterioro de la juventud contemporánea.Cabalá para los niños
El mensaje de la sabiduría de la Cabalá debe adaptarse a cada generación por medio de juegos e historias. Si explicamos a los niños cómo funcionan las cosas por debajo de la superficie, sentirán que se les revelan nuevos canales y alternativas en la vida. La verán desde un nivel ligeramente más profundo, captando el mensaje natural y fácilmente.
No es difícil explicar que hay algo oculto a nuestros sentidos, fuerzas más sutiles en nuestro mundo que las que percibimos que debemos tomar en cuenta; hileras inherentes en la naturaleza, las cuales los adultos nos hemos acostumbrado a pasar por alto.
Los pequeños continuarán con su vida cotidiana, excepto que ya sabrán que hay un orden sistemático más elevado que les dará una riqueza de conciencia más amplia para contemplar la vida. Ya no se sentirán frustrados y desorientados, no necesitarán de estrellas del pop como modelos de conducta, si no que crecerán encontrando sus propios senderos en busca de la plenitud.Una experiencia personal
Los cabalistas a través de los tiempos nos han dado instrucciones para enseñar la Cabalá a los niños, quienes la entienden con más facilidad que nosotros. Por experiencia propia, en 1979, cuando empecé a estudiar con mi maestro, Rabí Baruj Ashlag (Rabash), traté de explicar lo que aprendía a mi hijo de siete años. Me sorprendió constatar que captaba casi sin esfuerzo. Me hacía preguntas sobre cosas que yo ni siquiera había notado. Ahora que ya es un adulto, con familia propia, conserva esa forma de vivir que recibió en aquel entonces.
Lo mismo sucedió con mis dos hijas. De hecho, los pequeños naturalmente presienten que la vida no empieza o se termina en nuestra existencia física actual. Tienen la sensación de que hay algo más allá.
El alma no tiene edad, y la única manera de corregirla: mediante el estudio de los libros auténticos de Cabalá. Las fuerzas espirituales ocultas en los textos guían nuestra alma hacia un estado perfecto. Aunque a veces los libros parezcan a algunos adultos difíciles de comprender, los niños no se desaniman; absorben el conocimiento natural y directamente.
Hay un inmenso poder en esta sabiduría. Y desde el momento en que uno la estudia, este poder se hace presente para transformar y mejorar nuestra existencia.
Necesitamos dar a nuestros hijos un “boleto para la vida”, y la Cabalá nos puede ayudar. Cuando ellos comprendan los procesos que van experimentando, cambiarán muchas cosas en su vida para bien. Descubrirán un nuevo mundo, una nueva dimensión de su existencia, por encima de la parte física, y crecerán en un ambiente de confianza y amor. Estoy convencido que si lo hacemos alcanzaremos nuestro propósito de hacerlos felices.

REFLECCIONES


Moisés recibió la Torá en el Sinai y la pasó a Josué, Josué a los Ancianos, y los Ancianos a los Profetas. Y los Profetas la pasaron a los miembros de la Gran Asamblea. Éstos dijeron tres cosas: se pausado en el juicio; ten muchos discípulos; y haz una valla alrededor de la Torá.

Una viña rodeada de una valla es mejor que una sin esa valla. Sin embargo no hagas la valla más alta de lo que intentas proteger; porque entonces, si cayera, machacaría a las plantas.

No es si tienes mucho o tienes poco,lo que te hace grande o pequeño, sino qué es lo que haces con lo que tienes.

MURO OCCIDENTAL


Durante unas excavaciones, realizadas en el Muro Occidental - conocido tradicionalmente como Muro de las Lamentaciones- los arquéologos descubrieron un trozo de canalización de aguas subterráneas, lo que permitía llevar agua al Monte del Templo; una mikve (baño ritual) realizada en piedra, perteneciente a la época del Segundo Templo y el resto de una calle de tiempos romanos - bizantinos.El Monte del Templo (en hebreo, Har Habayt; en árabe, Haram esh-Sharif, el Santuario Noble), lugar del Primero y Segundo Templo, es identificado por las tradiciones judía e islámica como el lugar del Monte Moría, en el que Abraham ofreció a su hijo en sacrificio (Génesis 22:1-18; el Corán, Sura Al-Saffat 37:102-110).Hace casi 3.000 años el rey Salomón erigió en él el Primer Templo, que fue destruido por los babilonios en el año 586 AEC. Los judíos que retornaron del exilio 70 años más tarde erigieron el Segundo Templo en el mismo lugar. El rey Herodes lo renovó transformándolo en un edificio de gran esplendor.En la tradición musulmana, el Monte del Templo es identificado como "el santuario más alejado" (en árabe, masjid al-aksa) desde el cual el profeta Mahoma, acompañado por el ángel Gabriel, realizó la travesía nocturna hacia el Trono de Dios (el Corán, Sura Al-Isra 17:1).Después que los romanos destruyeran Jerusalem en el año 70 E.C., la zona del Templo fue deliberadamente dejada en ruinas (primero por los romanos y después por los bizantinos). Esta profanación no fue reparada hasta 638, con la conquista musulmana de la ciudad a manos del califa Omar ibn al-Khattab, que ordenó limpiar el lugar y erigir una "casa de oración".Unos 50 años después, el califa omeya Abd el-Malik erigió el Domo de la Roca enmarcando la base rocosa que asomaba del suelo, considerado como el "lugar del sacrificio" en el Monte Moría. El (o su hijo, el califa al-Walid) construyó también una gran mezquita en el extremo sur del Haram, que fue llamada al-Aksa por el nombre atribuido por el Corán a toda la zona.El Domo de la Roca (en árabe, Qubbat al-Sakhra) es una de las glorias arquitectónicas del mundo y el único santuario islámico temprano que ha sobrevivido intacto. El plan de la construcción es básicamente bizantino: dobles ambulatorios octogonales que rodean la Roca Sagrada. Es un santuario y no una mezquita, el tercer lugar sagrado del Islam después de la Kaaba en La Meca y la Mezquita del Profeta en Medina.El Domo de la Roca es la expresión arquitectónica de la supremacía del Islam. Los mosaicos interiores de vidrio en el recinto circular y en la cúpula contienen representaciones de las joyas imperiales bizantinas y una de las incripciones ornamentales afirma que Dios es Uno y no tres y que Jesús fue apóstol de Dios y de Su Palabra, y no su Hijo.El santuario se encuentra sobre o cerca del lugar que estuviera el Templo Judío (si bien los estudiosos discrepan con respecto a si se trataba del Sancta Sanctorum o del altar ubicado en el lugar de la roca). También se ha sugerido que el edifico del Templo se encontraba unos 80 mts. más al norte, en el lugar del pequeño santuario del siglo XVI Qubbat al-Arwah (en árabe, el Domo de los Vientos o de los Espíritus), en un eje este-oeste con respecto a la actual Puerta Dorada.El exterior del Domo de la Roca ha tenido varias restauraciones. Los azulejos externos fueron restaurados por última vez en 1963, y la cúpula recubierta con láminas de oro, en 1994.La Mezquita de Al-Aksa, en el extremo sur de la explanada del Monte del Templo, fue reconstruida por última vez en 1035 y desde entonces ha pasado varias restauraciones: la más reciente en 1938-42 y luego en 1969, para reparar los severos daños causados por un incendio intencional producido por un turista cristiano enajenado.El plano del edificio es el de una basílica con una angosta nave central flanqueada por seis pasillos (14 en una fase anterior, en el siglo XIV). La decoración del mihrab (el nicho de oración) en la pared sur fue un obsequio del sultán Salah al-Din (Saladino). El hermoso minbar (púlpito) taraceado con madera de cedro y también donado a la mezquita por Salah al-Din, fue destruido por el fuego en 1969.La escalera ubicada frente a la entrada norte a la mezquita de Al-Aksa conduce a través de un pasadizo abovedado a las tapiadas Puertas de Hulda, que eran la entrada a la explanada del Monte del Templo en tiempos de Herodes, en la época del Segundo Templo.Durante los períodos mameluco y otomano y hasta mediados del siglo XIX, no se permitía a los no musulmanes el ingreso al Haram. La primera excepción conocida fue autorizada por el sultán otomano en 1862, durante la visita del Príncipe de Gales, el futuro rey Eduardo VII.Cidipal